MEDITACIONES EN LAS NOCHES SIN ESTRELLAS

Estoy sentada al oscurecer de la noche,
solo hay el tic tac de los relojes,
cuatro paredes.
La casi nada mezquina motivación en mi para seguirte.

Te tenía a mi medida,
tarde ,
mañana y
noche
Eras como mi amuleto de buena suerte en
cada paso que yo daba,

Pero ahora no estás,
dónde te fuisteis fe mía?.
Dónde te has escondido?,
sufro, lloro y gimo por tu ausencia,
No tienes ni la mínima idea,
ni lástima para regresar por mi o
regresar a darme fuerza.

Qué te hice mi amada traicionera?,
sin ti la vida carece de sentido,
el aire sin ningún oxígeno y
mi corazón está sin latidos.
Ven a mí.
Ten compasión y no sin razón recibirás
mi valiosa alma con amor.

Tarda un minuto,
quizás dos, pero no más,
mi vida quiere tu llegada en el más
pronto altar del enmendar.

Te escribe y sueña tu eterna hija perdida entre las
dudas
de tu misteriosa desaparición.


Por Sabrina Mendoza Vilela
Bremen, 03.2008



MEDITACIONES EN LAS NOCHES SIN ESTRELLAS

Las sombras bajan de mis paredes blancas,
decoran las irregularidades que la noche oculta ,
no necesito soñar en mi futuro,
para saber que estoy buscando una salida a mi rutina

Te intento ocultar en las estaciones,
te llevo colgada de mi cuello rosado,
me desprendo de ti a cuenta gotas,
siempre terminas marcando mis latidos

Sé, la fe no es el zenit intentado alcanzar,
mis posibilidades se disparan en cuotas aún no vividas,
no pretendo llenar un mar de sal ni penurias,
solo pretendo estar presente,
cuando dejes de estar ausente.

El pedazo de cielo que reserve para nuestras aventuras,
se está cubriendo de ilusiones arcoíris,
se derriten las formas soñadas y
los colores se vuelven opacos de tanto rejuvenecerlos

Los puentes que llegan a mi corazón,
los puedes divisar a la altura de tus ojos húmedos,
los cristales que dejo el invierno,
guardan el recuerdo de mi nostalgia de tenerte a mi lado

El lugar donde nadie regresa,
está a la esquina de mi casa añorada.
No te perderé en mis incursiones emocionales,
ni en las escapadas de mi alma al infinito


Por Walter Trujillo
Berlin, 31 Marzo 2008