"EL OTRO OJO TUERTO"

 

 

Berlín es la capital alemana y de Europa, decía un jóven de ojos azules, pelo rubio y ropa negra que con una cerveza de lata en la mano, pedía ein bißchen geld (un poco de dinero), a la entrada de un U-Bahn.

Se calcula que Berlìn;entre sus paredes, casas, bósques y lagos, existen algo así como tres millones quinientos mil habitantes. Pero Berlìn crece y crece, las cifras oficiales proyectan que para el año 2005, la capital Alemana será una ciudad metropolitana y cosmopolita europea con cerca de 8 millones de habitantes.

Caminaba por Alexander Platz, una típica plaza europea, trazada en la división del muro de las dos ciudades berlinesas. Esta plaza es el paso obligado de los migrantes y desempleados. La música latina, dicen, ya no se toca de buena manera, los propios músicos ya no están en Europa o si lo están, trabajan en otras tareas. Asi que en Alexander Platz es fácil ver a grupos de latinos entre 20 o 30 , tocando una pésima música y al compas de un martillo como tambor. Pero en los espacios de la plaza, otras voces se interponían. Una voz y una guitarra cantaba la famosa canción de Julio Jaramillo. "nuestro juramento".

Me acordé‚ del mundo de las fantasías y los recuerdos. Inmeditamante mis pies se dirigieron rapidamente a ver al cantante. Su canto de típico "guayaco" me impresionó y de mis manos fluyeron 5 marcos que estaban dispuestos para la compra de una cajetilla de cigarrillos. Escuche todas aquellas canciones de cantina, que a una sóla voz cantaban los cuerdos y los ebrios, recordando una rocola del bar Patricia de Quito. Me acerque al ecuatoriano y le di mi mano: -!Hola que bueno es escuchar esas canciones por estos lares?. - Dime tu, eres del Ecuador?, me digo con una sonrisa de oreja a oreja. -Por supuesto de una ciudad enclavada en manos de montañas, con el cielo lleno de estrellas.... -Quito, metropolitano, cosmopolita y universal. Salió con su acento y los rasgos de su guitarra.

Nos animamos a tomar un café‚, en uno de los tantos existentes en Alexander Platz. Sus historias eran parte de un cuentero migrante capaz de no desaprovechar la oportunidad del viejo continente. Sobre los migrantes, era el tema de la conversación, historias de amor, de coraje, locura, muerte y felicidad, daban la pauta en sus testimonios. No había tiempo para preguntar, ni aclarar la conversación, fluía trasparencia. Tres días había durado su viaje desde Ucranía hasta Berlin, pasando fronteras a pie, sin pago de impuestos, cruzando de vagón en vagón del tren para abaratar su viaje y al fin, en Berlin durmiendo en los parques y buscando una forma de trabajo. Vine, me comentaba, con una beca de estudios y una mensualidad que me deban unos 80 dólares. Con esto se podía vivir más o menos bien, antes de la transparencia soviética, pero con las transformaciones, la devaluación monetaria, la corrupción y el pago de estudios la situación nuestra era de un horror . Hoy recibo, 25 mil Kupones (nueva moneda de Ucrania) que equivale, más o menos, a unos 5 dólares. Con ello tengo que alimentarme, transportarme y estudiar en Ucrania,pero no alcanza ni para las más elementales necesidades humanas.

Xavier es el nombre del cantante callejero, un militante de las juventudes comunistas ecuatorianas hasta los años 1985, cuando su nombre figuraba en una de las listas negras de investigación policial. Abandonó su suelo y partió al extranjero -gracias a la ayuda de los militantes socialistas- con una beca para estudios de ingenieria mecánica de Ucrania-Europa.

Con la caída de la Unión Sovietica, vino la perestroika y la transparencia. Con ello, "se acabó el sueño de miles de incredulos amanuenses", decía Xavier. Ahora sus estudios sin becas requieren de dineros que por lo general son adquiridos en un constante trajinar por las ciudades europeas para ganarse la vida, durante sus periodos vacacionales. Me parece un dorado sueño el concluir mis estudios universitarios en la Unión Sovietica, pero nunca me imaginaba que la transformación política, social y económica, boten por los suelos la capacitación y perfeccionamiento internacional. "Yo no sabía tocar guitarra, dice Xavier.

En París en el año de 1992, con unos ecuatorianos de Otavalo vivimos tres meses y tocabamos de día y de noche, sea en la calle, plazas o en algunos restaurantes, yo pasaba el sombrero y participaba del soneto. Las noches de ensayos, de cervezas "y otras cosas más", me decidí aprender un instrumento músical. Entonces ahí aprendí a tocar la guitarra más o menos y eso lo que hago por ahora aquí. Su guitarra cuelga de su cuello acaricianda la madera con sus manos de mecánico. En Berlìn ya no hay puestos de trabajo, antes había para la venta de periódicos o de peones en la construcción, como también para la limpieza de restaurantes o cafés, pero ahora ya no hay nada, todos los puestos preferiblemente lo hacen los europeos, es una preferencia".

La noche caía en Berlìn, un frio con nieve intensa nos acurrucó a otro bar-café‚-Paris-, en la Birkenstr, lugar típico de los alternativos y de mesas separadas. La conversación era emocionante, sus historias y cuentos de sus viajes por Europa, tejían como un hilo sin final, parecía que sus dialogos se confundían entre su fantasía y la realidad.

"Un día mi hermanito, salí de Ucrania en el mes de julio y me fuí a Dinamarca, qué país,! Qué mujeres!, !que culos!, impresionante, fantástico. Para mi buena suerte, el día que llegue, se presentaba en Copenague "Teddy y su Latin-Jazz", ¿tu lo conoces?, Había mucha gente que concurría a la presentación y la entrada, hermanito, no te miento, estaba más o menos a 60 dólares, y yo, sin güita, de pelabolas, sólo con 30 dólares para cualquier corrida.

Entonces, ñañito, me fui a dar una vuelta cerca del local y en una esquina, hermano, estaba un mann con un tremendo bareto fumando, todo el bacán, con sombrero caribeño y una plena chompa de cuero. Yo me acerque de guan y le pedí unas pitadas, el mann, gustoso me la dió, pero todo esto, nañito, era sin palabras, de pronto yo le dije... !que buena, qué rica!, y el mann me dice, .tu hablas español?, y buena nota, el mann hablaba, inglés, francés y español y adivina quien era?, no te puedes imaginar..!era.Teddy, el mann que se iba a presentar esa noche.

Bueno, para no alargarte las cosas más, el mann me invitó a su concierto, sin pagar un centavo, fue una fiesta muy bacana, la gente se divertía y buscaba olor y calor latino. Despues, cuando se acabó el concierto, les ayude a desconectar y llevar los instrumentos musicales. Nos fuimos al hotel de los manes y una tremenda comelona, bebida y pago de hotel para esta humilde persona. Tres días por ahí, rumba super chevere, comelona, trago, fume y todo.

Pero la nota, ñañito,era que yo me iba a Copenague a buscar trabajo y ganarme unos centavos para mis estudios, más o menos unos 400 dólares por tres meses de trabajo. Con esto estoy tranquilo en Ucranía, sino estoy jodido. - Y estos manes, super buena nota conmigo, una noche conversando le dije que yo necesitaba plata para mis estudios, porqe esa era la plena, para eso era mi viaje. En ese momento el mann, no te miento hermanito, al instante, no te miento, sacó un fajo de billetes en dólares, y me dijo, cuánto quieres. - Me dio 600 dólares y ya te puedes imaginar lo feliz que fue para mi, 600 dólares fue una bendición para concluir mis estudios.

En tres días trabaje, hermano, como burro, cargando maletas e instrumentos y sobre todo vacilando a toda pelada interesada en la música latina". Xavier cogió su guitarra y comenzó a acordarse de algunas canciones ecuatorianas y latinoamericanas, con variaciones musicales europeas. Nuestra mesa se fue llenado de gente, más que todo migrantes y al poco rato se encendió la fiesta y la rumba eterna.

Manolo Palacios, Noviembre 97
Foto: Walter Trujillo