Honorable Señor
Cofi Annan,
Secretario General de las
Naciones Unidas (ONU)

Su Excelencia:

Desde que le comencé a verle en público dedicado con el mayor esmero a su trabajo sentí una inmensa simpatía por usted, por considerarle como la esperanza del mundo.

Señor Annan, usted que es el máximo representante del Consejo de Seguridad de Las Naciones Unidas, organismo que fue creado con la finalidad de velar por el orden, la paz y la seguridad mundial; usted que por su trabajo ha sido merecedor y honrado con el premio Nobel de la Paz, pare la guerra en Irak, por considerar que es injusta, cruel y desigual en condiciones de lucha; por tratarse sólo de una demostración de fuerza de los poderosos contra los mas pequeños.

Porque no hay razones que ningún país porque no esté de acuerdo con los gobernantes de otra nación, tenga luz verde para agredir y masacrar a todo un pueblo, alegando con ello instaurar un nuevo orden y llevar la paz como lo están haciendo Los Estados Unidos de Norteamérica y sus aliados en Irak, cuando usted y el mundo entero saben que lo único que buscan es apoderarse de las riquezas de ese soberano país.

Me parece una farsa que luego de la inspección llevada a cabo en Irak por el organismo que usted dirige con muy buenos resultados por cierto y sin encontrar ningún tipo de armas que no fueran convencionales y que no haya sido posible evitar la guerra, mirando lo bien, lo que se hizo con el desarme fue allanar el camino, lo que podría entenderse facilitar un posible triunfo de los agresores contra Irak.

Las Naciones Unidas por un lado mostró coraje y no permitió la legitimación de la guerra a través de una segunda resolución, gracias a la iniciativa Franco-Alemana, seguida de Rusia y de otras naciones que conscientes del peligro de la situación pusieron frente a los aliados diciendo no a la guerra, al igual que las naciones pequeñas o mal llamadas del Tercer Mundo representadas en el Consejo de seguridad , fueron suficientemente responsables en el papel a jugar dentro del organismo, a pesar de la presión implementada contra ellas de parte de Los Estados Unidos de Norteamérica, ya que ni siquiera la situación económica por la que atraviesan muchas de ellas hizo que torcieran el brazo de la conciencia.

Por favor señor Annan, no permita que Irak se convierta en un segundo Vietnam; atienda el llamado del Papa Juan Pablo Segundo, mire las protestas que se están llevando a cabo a nivel internacional, inclusive en Los Estados Unidos, haga algo para que los invasores salgan de Irak y así evitar una mayor catástrofe en la población civil, no permita que mas vidas humanas sean cambiadas por petróleo, no deje que la mayor organización de seguridad mundial siga perdiendo su importancia como tal, no deje que la democracia a nivel internacional sea enterrada por completa.

Señor Annan, usted puede estar seguro que si el Consejo de Seguridad de la ONU no interviene en el conflicto es porque carecería de la fuerza necesaria y el organismo perdería la importancia que tiene; entonces no cabrá dudas que de ser así no habría razones para seguir existiendo, entonces lo correcto sería cerrar las puertas pero para siempre.

Atentamente.


Dr. OLGA CAPELLAN,
Ciudadana del Mundo