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CUANTOS-ANOS-MAS-DEMORARA-LA-JUSTICIA-SE-PREGUNTAN-AFECTADOS-POR-TEXACO-A-LOS-23-ANOS-DE-LUCHA

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El 3 de noviembre se cumplirán 23 años en la batalla jurídica que los ecuatorianos mantienen contra la empresa petrolera Chevron (Texaco), por los daños ambientales causados en sus territorios. Un resumen de avances y aprendizajes que se han vuelto el ejemplo en las luchas ambientales mundiales se contabilizan en este período.

Quito, 3 de noviembre de 2016.- Las y los afectados por las operaciones petrolera de Texaco, cumplen hoy 23 años de una batalla legal por conseguir que la compañía pague por las afectaciones ambientales provocadas en más de 450 mil hectáreas de las provincias de Orellana y Sucumbíos, para iniciar la inmediata reparación de la zona.

La sentencia obtenida en el “Caso Texaco” como se conoce a este juicio, ha sido la victoria más grande en un enfrentamiento entre indígenas y colonos contra una transnacional.  Luego de 18 años de iniciado el proceso se obtuvo la sentencia en primera instancia en la Corte de Lago Agrio. Este dictamen fue ratificado en apelación, así como por la Corte Nacional. La justicia ecuatoriana sancionó a Chevron al pago de 9.500 millones de dólares. A pesar de ello, el proceso no concluye para los demandantes, quienes iniciaron acciones para homologar la sentencia en Brasil, Canadá y Argentina, para de ese modo, empezar con las labores de reparación.

“Estos 23 años han sido de mucho aprendizaje para nosotros y también ha dejado lecciones en el mundo. Este caso ha servido para evidenciar la estructura de impunidad, a escala mundial, que blinda a las transnacionales, frente a las demandas de los ciudadanos”, señaló Humberto Piaguaje, Coordinador Ejecutivo de la Unión de Afectados por Texaco, organización que representa a los afectados.  Esto, al referirse a las constantes violaciones a los derechos humanos por parte de la petrolera, la denegación de justicia, las evidentes interferencias políticas y económicas a los sistemas jurídicos del Ecuador y de los otros países donde se llevan las acciones judiciales.

Otro de los logros conseguidos durante estos 23 años, comenta Piaguaje es que el caso  se ha convertido en un ejemplo de lucha y es por eso que ha estado, por tres años consecutivos en la Asamblea de las Naciones Unidas, lugar donde ha expuesto sobre las malas prácticas ambientales de Chevron. Además,  forma parte de la campaña global que llevan adelante las redes ambientales internacionales, que ahora buscan la aprobación de un Tratado Vinculante, que obligue a las corporaciones a someterse al cumplimiento de los derechos humanos.

Pablo Fajardo, abogado de los afectados, destaca el avance del caso en Canadá, en donde, en septiembre de este año,  los ecuatorianos lograron un pronunciamiento del Tribunal Supremo, que reconoce tener jurisdicción para tramitar la homologación del dictamen. El Juez de la Corte de Ontario rechazó los pedidos de Chevron y decidió que el juicio será tramitado hasta que se dicte sentencia.

Para el Coordinador de la UDAPT, el mensaje de las cortes canadienses es muy fuerte, pues ha demostrado que todas las acciones realizadas por la empresa, que incluye un juicio viciado en los Estados Unidos, no han dado resultado y Canadá está demostrando su imparcialidad, dijo Piaguaje.

Resaltó el dirigente que todos estos años, los afectados han resistido a las presiones de Chevron para dividirlos y amedrentarlos, incluso utilizando a personas de la zona que se han prestado a sus intereses.  A pesar de ello la organización está más sólida que nunca amparada en la UDAPT, que es la derivación de la organización de hecho creada a la par de las acciones en Ecuador ( 2003) y que tenía el nombre de Asamblea de Afectados por Texaco.  Dio a conocer que por conseguir estatus jurídico (2012), con el nombre de Unión de Afectados por Texaco, por lo que no se puede hablar de una organización nueva.  Como asociaciones, asamblea o unión, esta organización ha sido protagonista del caso los 23 años.

En el momento, los afectados han firmado varios convenios con ONG´s, Institutos Académicos y Universidades ecuatorianas y de otros países, especialmente europeos que están interviniendo en proyectos, que en conjunto lograrán la elaboración de los planes de reparación, lo cual ha sido resaltado como un acierto, por Ramiro Ortiz, indígena Cofán, responsable de coordinar los proyectos de la UDAPT.

Donald Moncayo, representante colono, sostiene que lejos de enfriarse la lucha y el compromiso, la UDAPT ha logrado un espacio a escala mundial, pero también en las bases, cuya cohesión ha permitido poner en práctica iniciativas para llevar algún alivio a los pobladores que impactados por la contaminación. “Si Chevron creía que íbamos a desistir por cansancio y falta de fondos, se equivocó. Lo que logró es que aprendamos a resistir y buscar alternativas colectivas que nos unen más”, dijo.

Finalmente, Humberto Piaguaje a nombre de la organización, demanda a la Corte Constitucional que resuelva, en justicia, la acción extraordinaria de protección solicitada por Chevron.   “No es posible que por dos años y nueve meses la Corte Constitucional no se haya pronunciado y de ese modo, permita a la compañía de seguir alargando el proceso y no cumplir con la sentencia ecuatoriana”.

Pablo Fajardo, sostuvo que lo que Chevron intenta colocar a la Corte Constitucional como una cuarta instancia, lo que resulta aberrante y violatorio al sistema judicial. “Chevron intenta que se vuelvan a discutir argumentos que ya fueron desechados en otras instancias, por lo que la petición de la empresa debería ser negada, si la Corte Constitucional es garantista de los derechos constitucionales y humanos.

 

Contactos: Unión de Afectados y Afectadas por las Operaciones de Texaco (UDAPT)

Quito Ecuador

Teléfonos: (593) 2 273533

Correo electrónico: casotexaco@gmail.com

Web: www.chevrontoxico.net

María Eugenia Garcés: 0999225516

Nancy Rodríguez: 0999949337


¡DON PEPE PERDIÓ EL NORTE EN REPÚBLICA DOMINICANA!

Foto: Walter Trujillo Moreno

Foto: Walter Trujillo Moreno

Por Olga Capellán.-

Al parecer el ex presidente uruguayo Don Pepe Mujica, perdió el norte político de la comparación al llegar a la República dominicana é hizo declaraciones que no está a tono con su magnífica forma en que gobernó a su país en el pasado reciente, del que ha sido el presidente mejor valorado de toda América Latina y el Caribe.

Mujica con su estilo peculiar quiso advertir a las autoridades de este país que debían aumentar los ingresos a través de las recaudaciones impositivas, manifestándolo por medio a la comparación de esta media isla en subdesarrollo con países europeos supe desarrollados, lo que no se considera que es lo mismo ni tampoco es igual.

Dado el caso que los países escandinavos como naciones civilizadas: sus ciudadanos tienen casas de acogida, existen ayudas sociales (no dádivas políticas) y cada ciudadano percibe una renta de un monto determinado y además se le respetan sus derechos fundamentales, perciben un salario que le permite pagar altos impuestos y vivir su vida dignamente.

En cambio en República Dominicana existe más de un 40% de desempleo y más del 20% de trabajadores irregulares (chiriperos) y más del 60% de los trabajadores habituales devienen salarios de los llamados cebollas, es decir insuficientes para vivir, la mal llamada seguridad social del país es una verdadera enfermedad, ya que ni es segura y mucho menos social. Mientras un puñado de los funcionarios Estatales se lleva gran parte del presupuesto nacional en términos salariales; y el mejor ejemplo lo es el presidente del Banco Central.

En Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia y en los demás países civilizados, el gobierno está en obligación de proporcionar a todos sus ciudadanos medios de vida, ya sean a través de los departamentos de trabajo o mediante ayudas sociales, sin que esto signifique un compromiso político con los partidos gobernantes, pero tampoco pagan más del 50% de impuestos como lo definió Pepe Mujica, con la excepción de Dinamarca de ingreso laboral cuando esto sobre pasan a los 50 mil Euros anual.

Suiza es el país que posee la carga impositiva más baja de todos los países desarrollados, sin embargo es el más rico del mundo, donde se paga un 7.6% del valor agregado, luego de un aumento del 8% en el 2011, siendo la tasa más baja de toda Europa, en algunos suministros solo datan del 2.4% entre los que se encuentran: medicina, comida, libros, en tanto que la hotelería solo es afectada con el 3.6%, mientras que exentos del pago del IVA incluye: seguridad social, servicios sociales, educación y juegos.

En Suecia en cambio se paga un 25% en general, con un IVA reducido de 12% y súper reducido de un 6% en caso específico ya ante señalado.

Noruega tiene una tasa estándar de 25% sobre la renta de las empresas, solo en el caso de los trabajadores sin la tarjeta de permiso laboral sus salarios pueden ser afectados con hasta el 50% por retención hasta presentar dicha tarjeta.

En Finlandia, el IVA como seguridad y contribución sobre la Renta es de 24.5% y 14.1% sobre beneficios empresariales y un 1.2% de otros impuestos para sumar un total de de 39.8% ocupando la posición número 12 entre 186 países.

Sin embargo solo paga un 10% sobre el valor, posee un gran desarrollo como país y una elevada Renta que permite a sus ciudadanos vivir holgadamente, donde el desempleo no sobre pasa al 8% de la población.

Finlandia cuenta además con el mayor nivel educativo a nivel mundial, y es pionera en investigación y desarrollo a la formación, sistema bancario solido, empresas punteras a nivel internacional, y bajo endeudamiento público.

Dinamarca, puede llegar a pagar hasta el 53% del salario, pero solo si sobrepasa a los 50.000 Euros al año, dinero que regresa al trabajador traducido en bienes sociales, tales como: educación, maternidad, esta ratio puede regresar al trabajador a través de la declaración de Renta y los impuestos al valor son de un 25% para todo tipo de consumo, igual que para los beneficios empresariales.

Dinamarca tiene la tasa impositiva más alta de toda Europa, pero con la ventaja de carecer una corrupción endémica, lo que hace que sea un país equilibrado y feliz con la menor percepción en la lista de 177 naciones a nivel global, de acuerdo  al informe de  Transparencia Internacional.

En conclusión, Mujica al comparar estos países desarrollados con una democracia sólida y casi libre de corrupción frente a los latinoamericanos y caribeños, olvidó que en estos últimos países prevalece el macuteo, los negocios turbios o por debajo de la mesa, y sobre todo es donde acampa la impunidad lo que hace que sean aún más vulnerables.

En el caso de la República dominicana, aquí no existe tal milagro, sino gracias al alto endeudamiento público con las instituciones bancarias internacionales nos permite mantener el nivel aparente, aunque los informes del presidente del Banco Central hablan de un crecimiento de un 7% del PIB, de igual manera las remesas enviadas al país por el colectivo dominicano residente en el exterior superan al 7%, con un total por encima a unos 16 mil millones de dólares anual, crecimiento poco notable, debido a los altos niveles de corrupción en las instituciones públicas y privadas del país.

Don Pepe Mujica es uno de los hombres más pulcro en Latinoamérica y un gran gobernante, que debió ser el favorecido con el nobel de la paz, pero con todo el respeto que merece, no puede hablar sobre la situación dominicana, porque de hecho  la conoce muy poco y desconoce además el nivel de pobreza existente en el país, los bajos salarios y la desigualdad social por la que atraviesan sus habitantes, donde se pagan impuestos acordes con los países más ricos del mundo, sirviendo únicamente para mantener y engordar la corrupción imperante en toda la esfera nacional.

 

Foto: Walter Trujillo Moreno

Foto: Walter Trujillo Moreno


¡PARA IMPONER LA LEY, PRIMERO HAY QUE CONOCERLA!

Foto: Walter Trujillo Moreno

Foto: Walter Trujillo Moreno

Por Olga Capellán.-

República Dominicana, el país donde todo es posible, esta hermosa tierra dónde Cristóbal Colón se apareció con sus tres carabelas, para acabar con la raza aborigen luego de conquistar por la fuerza todos lo más preciado que estos tenían: “El Dorado”. Que se convirtió en la maldición de todos los seres que habitaban en el continente americano.

Digo todo esto, dudando que el mismo fuera una conquista, sino una expropiación a los bienes de  una raza que era de por sí débil y carente de ciertos conocimientos, creyente en un  dios de madera y barro, hombres ingenuos y confiados quienes entregaron sus riquezas a cambio de una supuesta civilización.

Desde el 1492 hasta la fecha han pasado varios siglos, sin embargo nuestra Hispaniola sigue siendo tan ingenua como en aquella época, como en los tiempos en que sus habitantes entregaban a sus “conquistadores” todo el oro a cambio de espejitos donde podían percibir sus rostros.

En cambio, ahora transcurrido más de 500 años, cuando ya no existe la raza aborigen, pero los representantes del pueblo no solo  entregan el oro, sino la conciencia sin recibir ningún objeto para que los ciudadanos vean sus rostros y se den cuenta lo tontos que son, la ignorancia aún persiste, a pesar de tener la gloria de poseer la primera universidad del continente.

El analfabetismo existe a pesar de los esfuerzos hechos para erradicar el mismo, las leyes por la que se rige el país no son aplicadas a quienes deben aplicarse y aquellos que pretenden hacerlo la desconocen.

El mejor ejemplo lo ha sido cuando un agente de la AMET da un tiro a un neumático de un vehículo en marcha, sin saber que con su terca acción pudo haber provocado una desgracia que afectara no solo al conductor infractor de las normas regentes, sino también a muchos otros ciudadanos.

Pero es que estamos viviendo en un país en donde la medicina es peor que la enfermedad, donde la vida de un ser humano no tiene ningún valor, en lo que va de año en la República Dominicana cerca de 800 personas han perdido sus vidas por homicidios y asesinatos; y esto que no estamos en medio de una guerra civil, al menos declarada.

Aquí la única ley que se conoce es la del más fuerte, y cada cual la aplica a su conveniencia, y los verdaderos infractores no reciben su peso, porque son: chivos sin leyes, vacas sagradas o pejes gordos y contra estos sectores nadie puede, porque tienen sus amuletos de protección.

La situación del país debe cambiar, y solo será posible cuando todos los ciudadanos seamos capaces de decidir en base de nuestra conciencia de lo que nos conviene a todos, y no lo que beneficia a un grupito que impone su criterio.

Pueblo dominicano, despierta, porque aún está a tiempo y no esperes que pasen 523 años más para conocer tus derechos y deberes para poder ser libre como en cualquier país del mundo donde impera la ley.

Foto: Walter Trujillo Moreno


ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA

EL ACUERDO FINAL ENTRE EL GOBIERNO Y LAS FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA

 Luego de 4 años de negociaciones, el miércoles 24 de agosto se firmó en La Habana (Cuba) el Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno que preside Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), que pone fin a la guerra interna que ha durado por más de 50 años en ese país hermano.

En archivo adjunto en pdf de 297 páginas remito el documento completo que contiene el Acuerdo Final y que suscriben los negociadores del Gobierno Nacional de Colombia, los negociadores de las FARC-EP y los delegados de los países garantes (Cuba y Noruega).

A continuación va un artículo del Jefe Negociador de las FARC, Luciano Marín Arango, más conocido por su seudónimo de Iván Márquez, publicado por la web europea Rebelión, en el que resume los puntos esenciales del acuerdo y expresa su valoración al respecto.  Después de dicho artículo se transcribe el artículo “Cuba cumplió con el pueblo colombiano”, del periodista español Patricio Montesinos, publicado por la web cubana Cubadebate. Finalmente, va el Comunicado Conjunto N° 93, que contiene el Anuncio del Acuerdo Final, fechado el 24 de agosto en La Habana.

Hace dos meses, en la entrevista telefónica a larga distancia del lunes 27 de junio por Radio Centenario de Montevideo, el sociólogo estadounidense James Petras dijo lo siguiente con respecto a los casi concluidos diálogos:

El tercer punto que quería comentar, es lo relativo a los diálogos de paz en Colombia. Yo no tengo una opinión definitiva. No estoy de acuerdo con los que dicen que es un gran éxito por la paz y la justicia, pero tampoco con los que niegan cualquier posibilidad de algún mejoramiento.

Hay razones para dudar de todo esto.

El Ejército del gobierno va a seguir siendo de 500.000 soldados; las armas van a seguir en manos de los represores; las bases militares norteamericanas se quedan; los paramilitares no enfrentarán ninguna cárcel para limitar sus ataques contra las comunidades; mientras del otro lado las FARC aceptaron desmovilizarse, desarmarse, y no tienen ninguna garantía de que se establezca una reforma agraria.

En el pasado las FARC firmó acuerdos que los gobernantes no cumplieron; en el pasado también se firmaron acuerdos de paz y los gobernantes violaron todos los acuerdos y asesinaron a candidatos que apoyaban a las FARC.

Actualmente hay una represión muy severa contra los movimientos sociales, entonces no sé cómo uno se puede imaginar que la represión desatada durante las negociaciones van a terminar cuando se firmen los papeles del acuerdo entre las FARC y el gobierno de (Juan Manuel) Santos.

Yo tengo dudas. Pero son ellos los que tienen que decidir cómo van a resolver esta situación.

Por nuestra parte saludamos la suscripción de estos acuerdos y deseamos que los mismos se cumplan en todos sus puntos, que beneficien al pueblo colombiano y que propicien una mejora en la justicia social.

Saludos:

Wilder Sánchez

27.8.2016


26-08-2016

 La más hermosa de todas las batallas

 Iván Márquez

Anncol

 Hemos cerrado en el día de hoy en La Habana, Cuba, el acuerdo de paz más anhelado de Colombia. Tierra, democracia, víctimas, política sin armas, implementación de acuerdos con veeduría internacional, son, entre otros, los elementos de un acuerdo que tendrá que ser convertido, más temprano que tarde por el constituyente primario, en norma pétrea que garantice el futuro de dignidad para todos y todas.

Podemos proclamar que termina la guerra con las armas y comienza el debate de las ideas. Confesamos que hemos concluido la más hermosa de todas las batallas: la de sentar las bases para la paz y la convivencia.

El acuerdo de paz no es un punto de llegada, sino el punto de partida para que un pueblo multiétnico y multicultural, unido bajo la bandera de la inclusión, sea orfebre y escultor del cambio y la trasformación social que claman las mayorías.

Hoy estamos entregando al pueblo colombiano la potencia transformadora, que hemos construido durante más de medio siglo de rebeldía, para que, con ella, y la fuerza de la unión, empiece a edificar la sociedad del futuro, la de nuestro sueño colectivo, con un santuario consagrado a la democracia, a la justicia social, a la soberanía y a las relaciones de hermandad y de respeto con todo el mundo.

Hemos suscrito compromisos sobre los seis puntos que integran la Agenda del Acuerdo General:

Acuerdo “Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral”, que busca la transformación de las condiciones de miseria y desigualdad que imperan en las zonas agrarias de nuestro país, llevando los planes y programas para el buen vivir y el desarrollo a partir de la titulación de las tierras en poder de las comunidades rurales.

Acuerdo “Participación política: apertura democrática para alcanzar la paz”, en el que el énfasis está en la eliminación de la exclusión a partir de la expansión de la democracia que permita la amplia participación ciudadana en la definición de los destinos del país.

Acuerdo “Solución al problema de las drogas ilícitas”, que diseña una nueva política de lucha contra las drogas de uso ilícito, mirando sus connotaciones sociales y brindando un enfoque con énfasis en los derechos humanos que supere las falencias de la fracasada “guerra contra las drogas”.

Acuerdo sobre Víctimas, consistente en un “Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”, una “Jurisdicción Especial para la Paz”, una Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto, planes de reparación integral, medidas de restitución de tierras y garantías de no repetición, entre otras.

Acuerdos sobre el punto Fin del Conflicto: “1. el Cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo; 2. La Dejación de las armas; 3. El Mecanismo de Monitoreo y verificación que Naciones Unidas puso en marcha mediante el despliegue de observadores de países de la CELAC; 4. Se definieron acuerdos sobre garantías de seguridad y desmonte del fenómeno del paramilitarismo creando una Unidad de investigación y desmantelamiento de las organizaciones criminales, incluyendo las que hayan sido consideradas como sucesoras del paramilitarismo, y sus redes de apoyo…, pero con una visión no militarista sino de búsqueda de soluciones que eviten más derramamientos de sangre y dolor, y como aspecto quinto, lo más reciente consensuado fueron los acuerdos sobre Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil – en lo económico, lo social y lo político, lo cual a partir del indulto y la más amplia amnistía política, abre el camino para nuestra conversión en partido o movimiento político legal en el nuevo escenario social que surge del conjunto de los Acuerdos de paz.

Tenemos también un Acuerdo sobre implementación, refrendación y verificación, que da las garantías para la planeación, financiación y presupuesto, como para la realización de los cambios normativos que permitan la materialización de los compromisos.

Durante el tratamiento de cada punto, en paralelo, trabajó la Sub Comisión de Género sobre el análisis del conjunto de los textos consensuados y los temas en debate, proveyendo insumos que abren paso a la plena reivindicación del ser humano.

Hemos cumplido la tarea. En los próximos días estaremos en Colombia realizando la Conferencia Nacional Guerrillera, nuestra máxima instancia de autoridad, a la que debemos subordinación, para someter a su veredicto la obra política que representa el Acuerdo Especial de Paz de La Habana. Confesamos que ha sido una construcción dura y llena de dificultades, con luces y tal vez con sombras, pero trabajada con el corazón lleno de amor por la patria y los pobres de Colombia. Nos asiste la convicción de que hemos interpretado fielmente el sentimiento de nuestros compañeros y compañeras de armas y de ideas, que siempre combatieron pensando en la solución política del conflicto, y, sobre todo, en la posibilidad de una patria justa, sin esos abismos horrorosos que hoy se interponen entre el desarrollo y la pobreza.

A los compañeros y compañeras recluidos en prisiones y calabozos del país y fuera de las fronteras, va nuestro mensaje de amor con la esperanza de tenerlos muy pronto construyendo en libertad la Nueva Colombia soñada por nuestros padres fundadores.

Al pueblo de Colombia lo abrazamos con toda la fuerza de nuestro corazón, para reafirmarle que la lucha guerrillera que se escenificó en todos los puntos de la geografía nacional no tuvo razón distinta a la dignificación de la vida humana, en el marco del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo a alzarse en armas contra la injusticia y la opresión. Lamentablemente, en toda guerra, pero especialmente en las de larga duración, se cometen errores y se afecta involuntariamente a la población. Con la firma del acuerdo de paz, que lleva implícito el compromiso de No Repetición, esperamos alejar definitivamente el riesgo de que las armas se vuelvan contra los ciudadanos.

La paz es para todos y abraza todos los estratos de nuestra sociedad llamándolos a la reflexión, a la solidaridad, y nos dice que es posible sacar el país adelante. A los estratos que sobreviven en las catacumbas de la desesperanza, el olvido y el abandono oficial, les decimos que es posible, confiando en la fuerza interior y decisión que todos llevamos por dentro, levantarnos de la miseria y de la pobreza. Mientras tengamos vida, todo es posible, y mucho mejor si lo hacemos organizadamente. Ahí están los jóvenes de Colombia, siempre generosos, desde claustros y universidades, dispuestos a ayudar en la búsqueda colectiva de soluciones a la problemática social.

A los campesinos, hombres y mujeres llenos de humildad y de pureza, que buscan en el surco a través de su trabajo y sudor la soberanía alimentaria de Colombia, les ofrecemos un puesto de lucha en la Reforma Rural Integral acordada. A las comunidades afro de Colombia, a los pueblos indígenas, los invitamos a mirar en la geografía de todo lo acordado el enfoque étnico diferencial, ganado con su propia lucha. A las mujeres, les decimos, que haremos valer el enfoque de género que respira el acuerdo Especial de Paz.

No será posible detener la poderosa fuerza del cambio originada en los sueños y esperanzas de un pueblo que reclama sus derechos. Nada podrá desviarnos del camino. El pueblo de Colombia exige respuestas a sus inquietudes y el gobierno debe darlas con acciones tangibles.

Habrá veeduría internacional para los compromisos de las dos partes, no sólo para la guerrilla, como quisieran algunos, sino también para los compromisos del Gobierno en temas fundamentales del fin del conflicto, como la reincorporación en lo político, económico y social, en las garantías de seguridad, y en el tránsito de la guerrilla a movimiento político legal.

Nos suscita gran expectación el desarrollo del compromiso de las reformas y ajustes institucionales necesarios para hacer frente a los retos de la construcción de la paz. Para ello, consideramos, debe abrirse campo el GRAN ACUERDO POLÍTICO NACIONAL post plebiscito, propuesto por las partes, al que invitamos a las fuerzas vivas de la nación para que en ese espacio pensemos en un nuevo marco de convivencia político y social que garantice tranquilidad a las generaciones venideras.

Tendremos paz si se respetan los acuerdos. El pueblo debe constituirse en garante principal de su cumplimiento. Acuerdo Especial de Paz y pueblo, deben ser uno solo como mar y ola, donde los acuerdos son el mar y el pueblo la ola persistente exigiendo su cumplimiento.

En nombre de las FARC me dirijo a las naciones del mundo pidiéndole a los pueblos y a los gobiernos su solidaridad, su respaldo en todo sentido para que el más dilatado conflicto del continente se convierta en un referente y asunto del pasado que no debe repetir un pueblo.

Al Gobierno de los Estados Unidos que durante tanto tiempo apoyó la guerra del Estado contra la guerrilla y contra la inconformidad social, le pedimos siga respaldando de manera diáfana los esfuerzos colombianos por restablecer la paz, siempre esperando de Washington gestos humanitarios que concuerden con la bondad que caracteriza a la mayoría del pueblo norteamericano, amigo de la concordia y la solidaridad. Quedamos a la espera de Simón trinidad

Esperamos que el ELN pueda encontrar un camino de aproximación para que la paz que anhelamos sea completada con creces involucrando así a todos los colombianos.

Finamente las FARC expresan su más profundo agradecimiento al gobierno liderado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz y al pueblo de Cuba, todo lo que ha hecho por la paz de Colombia, gratitud eterna a la patria de Martí. Gracias también al Reino y al pueblo de Noruega por su contribución generosa y por su acompañamiento como garante a los esfuerzos de la reconciliación del país. Nuestro reconocimiento y afecto a la República Bolivariana de Venezuela, por su aliento permanente a su hermana Colombia, en la concreción del acuerdo de paz. Gracias Nicolás Maduro por continuar la obra que le encomendara el Presidente Chávez. Un agradecimiento a la Presidenta Michelle Bachelet y al pueblo de Chile por su acompañamiento extraordinario a una paz que saben muy bien, es esencial para consolidar la paz del continente.

Permítannos rendir el más sentido homenaje a los caídos en esta larga confrontación fratricida. A las familias, madres, viudas, hermanos, hijos y amigos nuestras condolencias por el luto y la tristeza de la guerra. Unamos nuestras manos y nuestras voces para gritar NUNCA MÁS, NUNCA MÁS.

Del cónclave de La Habana ha surgido humo blanco. Habemus Pacem, Tenemos paz. ¡Viva Colombia! ¡Viva la Paz!
Iván Márquez, Jefe de la Delegación de Paz de las FARC-EP “ target=“_blank“> Iván Márquez, Jefe de la Delegación de Paz de las FARC-EP, Jefe de la Delegación de Paz de las FARC-EP

Fuente original: http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/5036-la-mas-hermosa-de-todas-las-batallas

REBELIÓN: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=215945

Cuba cumplió con el pueblo colombiano

 Por: Patricio Montesinos

26 agosto 2016

El gobierno de Colombia y las FARC anuncian el fin de las negociaciones con un histórico acuerdo por la paz. Foto: Ladyrene Pérez/ Cubadebate.

Con la firma en La Habana este 24 de agosto del acuerdo final para poner término al prolongado conflicto colombiano, Cuba reafirmó su reconocida vocación de paz, solidaridad y justicia, y cumplió con el pueblo de esa nación latinoamericana, con la modestia y humildad que le caracterizan.

La mayor de las Antillas demostró una vez más que únicamente a través del diálogo puede conseguirse frenar la beligerancia y convivir en concordia, en momentos en que la humanidad enfrenta diversas guerras sangrientas, y vive amenazada por el estallido de una eventual y muy peligrosa conflagración internacional.

El pacto conclusivo para el inicio de la paz en Colombia se logró luego de cuatro años de intensas y complejas negociaciones en La Habana entre delegaciones del gobierno de ese país y de los guerrilleros de las FARC-EP, quienes tras comprometerse a acabar con más de 50 años de hostilidades militares agradecieron especialmente a Cuba  por los inmensos esfuerzos realizados y su hospitalidad, además de a los representantes de Noruega, Venezuela y Chile, que actuaron como garantes y acompañantes de las conversaciones.

Los cubanos cumplieron con su hermana nación colombiana, y también con el Papa Francisco, quien durante su última visita a la isla caribeña el pasado año le auguró que se convertiría en el país de la unidad y la armonía a nivel  internacional, coincidieron y recordaron analistas políticos.

Los  expertos concordaron asimismo en que el decano archipiélago antillano consumó la promesa hecha por su presidente Raúl Castro en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) celebrada en La Habana en enero de 2014, cuando declaró Zona de Paz a la región que  se extiende desde el sur del Río Bravo hasta la Patagonia.

Corresponde ahora a los colombianos, a la CELAC y a otras organizaciones integracionistas de Nuestra  América, al igual que a las Naciones Unidas y a los gobiernos de la región respaldar la puesta en vigor del pacto final  que acaban de suscribir las autoridades de Bogotá y las FARC-EP, un verdadero ejemplo para el mundo.

El documento rubricado por ambas partes, de 200 páginas y seis puntos  esenciales, debe ser refrendado en un plebiscito anunciado en las últimas horas para el venidero 2 de octubre por el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

En la citada consulta popular los habitantes de ese país de la Patria Grande deberán votar por el Sí a la paz, pero no se puede dejar de reconocer que hay formaciones políticas de extrema derecha empeñadas en que sea el No el que se imponga.

Afamados mercaderes de la guerra y del narcotráfico en Colombia, como  el  exmandatario Álvaro Uribe y sus seguidores, apuestan por  la continuación  del  conflicto,  como  fuente de  enriquecimiento a costa de la sangre y la opresión de sus compatriotas.

De otro lado, Latinoamérica es escenario en la actualidad de una arremetida  de la derecha más recalcitrante, poco interesada en que  la distensión y la estabilidad reinen en la Patria Grande, en beneficio de los intereses de los más poderosos y del Imperio del norte brutal y revuelto.

Esas realidades  pueden poner en riesgo la soñada y futura convivencia en  paz de la mayoría  de los colombianos, que de seguro en las urnas sabrán derrocar a los que persisten en el lenguaje de las armas.

CUBADEBATE: http://www.cubadebate.cu/opinion/2016/08/26/cuba-cumplio-con-el-pueblo-colombiano/#.V8EVx036tjo


Texto del comunicado con la Agenda del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera

24 agosto 2016

Comunicado Conjunto No. 93, Anuncio de Acuerdo Final, integral y definitivo para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera en Colombia.

La Habana, Cuba, 24 de agosto de 2016

Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP anunciamos que hemos llegado a un Acuerdo Final, integral y definitivo, sobre la totalidad de los puntos de la Agenda del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera en Colombia.

PREÁMBULO

Recordando que los diálogos de La Habana entre delegados y delegadas del Gobierno Nacional, presidido por el Presidente Juan Manuel Santos y delegados y delegadas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, con la decisión mutua de poner fin al conflicto armado nacional, tuvieron origen como resultado del Encuentro Exploratorio sucedido en la capital de la República de Cuba entre el día 23 de febrero y el día 26 de agosto de 2012;

Teniendo presente que como resultado de los diálogos exploratorios referidos se produjo un Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado en la fecha última citada ante testigos nacionales y ante delegados de la República de Cuba y del Reino de Noruega que sirvieron igualmente como testigos, y que, desde entonces, asienten el proceso como países garantes;

Poniendo de presente que la República Bolivariana de Venezuela y la República de Chile se han aprestado en todo momento a sus buenos oficios como países acompañantes;

Recordando que en desarrollo de la agenda aprobada en el Acuerdo en mención se dio inicio a la Mesa de Conversaciones el día 18 de octubre de 2012 en la ciudad de Oslo, capital del Reino de Noruega, para luego continuar en La Habana, capital cubana, sin solución de continuidad hasta el día de hoy que se firma el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera;

Subrayando que el Acuerdo Final que se suscribe en la fecha corresponde a la libre manifestación de la voluntad del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, al haber obrado de buena fe y con la plena intención de cumplir lo acordado;

Teniendo presente que el Artículo 22 de la Constitución Política de la República de Colombia impone la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento; que el Artículo 95 afirma que la calidad de colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional por lo que es deber de todos engrandecerla y dignificarla; que el ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en la Constitución implica responsabilidades, entre ellas, propender al logro y mantenimiento de la paz;

Subrayando que la paz ha venido siendo calificada universalmente como un derecho humano, y requisito necesario para el ejercicio de todos los demás derechos y deberes de las personas y la ciudadanía;

Poniendo de presente que el Acuerdo Final recoge todos y cada uno de los acuerdos alcanzados sobre la Agenda del Acuerdo General suscrito en La Habana en agosto de 2012; y que para alcanzarlo el Gobierno Nacional y las FARC-EP siempre y en cada momento nos ceñimos al espíritu y respeto de la Constitución Nacional, de los principios del Derecho Internacional, del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, del Derecho Internacional Humanitario (Convenios y Protocolos), de lo mandado por el Estatuto de Roma (Derecho Internacional Penal), de los fallos proferidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos relativos a los conflictos y su terminación, y demás sentencias de competencias reconocidas universalmente y pronunciamientos de autoridad relativos a los temas suscritos;

Recordando que el Artículo 94 manifiesta que “la enunciación de los derechos y garantías contenidos en la Constitución y en los convenios internacionales vigentes, no debe entenderse como negación de otros que, siendo inherentes a la persona humana, no figuren expresamente en ellos”, que los tratados sobre derechos humanos, aprobados por el Congreso, y que no pueden ser suspendidos ni siquiera durante los estados de excepción, prevalecen en el orden interno;

Poniendo en consideración que la suma de los acuerdos que conforman el Acuerdo Final contribuyen a la satisfacción de derechos fundamentales como son los derechos políticos, sociales, económicos y culturales, y los derechos de las víctimas del conflicto a la verdad, la justicia y la reparación, el derecho de los niños, niñas y adolescentes, el derecho fundamental de la seguridad jurídica individual o colectiva y la seguridad física, y el derecho fundamental de cada individuo en particular y de la sociedad sin distingos en general, a la no repetición de la tragedia del conflicto armado interno que con el presente Acuerdo se propone superar;

Subrayando que el Acuerdo Final presta especial atención a los derechos fundamentales de las mujeres, los de los grupos sociales vulnerables como son los pueblos indígenas, las niñas, niños y adolescentes, las comunidades afrodescendientes y otros grupos étnicamente diferenciados; los derechos fundamentales de los campesinos y campesinas, los derechos esenciales de las personas en condición de discapacidad y de los desplazados por razones del conflicto; los derechos fundamentales de las personas adultas mayores y de la población LGBTI;

Considerando que a juicio del Gobierno Nacional las transformaciones que conlleva la implementación del presente Acuerdo deben contribuir a reversar los efectos del conflicto y a cambiar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio; y que a juicio de las FARC-EP dichas transformaciones deben contribuir a solucionar las causas históricas del conflicto, como la cuestión no resuelta de la propiedad sobre la tierra y particularmente su concentración, la exclusión del campesinado y el atraso de las comunidades rurales, que afecta especialmente a las mujeres, niñas y niños.

Valorando y exaltando que el eje central de la paz es impulsar la presencia y la acción eficaz del Estado en todo el territorio nacional, en especial en múltiples regiones doblegadas hoy por el abandono, por la carencia de una función pública eficaz, y por los efectos del mismo conflicto armado interno; que es meta esencial de la reconciliación nacional la construcción de un nuevo paradigma de desarrollo y bienestar territorial para beneficio de amplios sectores de la población hasta ahora víctima de la exclusión y la desesperanza;

Reconociendo los derechos de la sociedad a una seguridad humana integral con participación de las autoridades civiles;

Exaltando y consagrando la justicia prospectiva en tanto reconoce derechos fundamentales esenciales para las nuevas y futuras generaciones como son el derecho a una tierra preservada, el derecho a la preservación de la especie humana, el derecho a conocer sus orígenes y su identidad, el derecho a la exención de responsabilidades por las acciones cometidas por las generaciones precedentes, el derecho a la preservación de la libertad de opción, y otros derechos, sin perjuicio de los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación;

Recordando que el pasado 23 de junio del año en curso, las Delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP suscribieron en la capital cubana los acuerdos de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de las Armas, y Garantías de Seguridad, en presencia del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, del Secretario General de Naciones Unidas, del Presidente de la Asamblea General de la ONU, del Presidente del Consejo de Seguridad de la misma organización, del Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de Noruega, de los Jefes de Estado de los países acompañantes, de Jefes de Gobierno de países de la región, del Enviado Especial de los Estados Unidos de América y del Representante Especial de la Unión Europea;

Aceptando que las normas de derecho internacional consuetudinario continuarán rigiendo las cuestiones relacionadas con derechos fundamentales no mencionados en el Acuerdo Final, incluyendo el mandato imperativo que ordena que, y cito: “en los casos no previstos por el derecho vigente, la persona humana queda bajo la salvaguardia de los principios de humanidad y de la exigencias de la conciencia pública”;

Reconociendo el mandato constitucional que afirma que corresponde al Presidente de la República como Jefe de Estado, Jefe del Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa convenir y ratificar acuerdos de paz;

El Gobierno de la República de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, hemos acordado:

Suscribir el presente Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, cuya ejecución pondrá fin de manera definitiva a un conflicto armado de más de cincuenta años y que a continuación se consigna.

El presente Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera se suscribe por el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo, como Acuerdo Especial en los términos del artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949.

El Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo, firman siete originales incluidos sus anexos, uno para cada una de las partes, uno para cada uno de los países garantes y uno para cada uno de los países acompañantes. El séptimo ejemplar original se depositará inmediatamente tras su firma, ante el Consejo Federal Suizo en Berna o ante el organismo que lo sustituya en el futuro como depositario de las Convenciones de Ginebra.

INTRODUCCIÓN

Luego de un enfrentamiento de más de medio siglo de duración, el Gobierno Nacional y las FARC-EP hemos acordado poner fin de manera definitiva al conflicto armado interno.

La terminación de la confrontación armada significará, en primer lugar, el fin del enorme sufrimiento que ha causado el conflicto. Son millones los colombianos y colombianas víctimas de desplazamiento forzado, cientos de miles los muertos, decenas de miles los desaparecidos de toda índole, sin olvidar el amplio número de poblaciones que han sido afectadas de una u otra manera a lo largo y ancho del territorio, incluyendo mujeres, niños, niñas y adolescentes, comunidades campesinas, indígenas, afrocolombianas, negras, palenqueras, raizales y rom, partidos políticos, movimientos sociales y sindicales, gremios económicos, entre otros. No queremos que haya una víctima más en Colombia.

En segundo lugar, el fin del conflicto supondrá la apertura de un nuevo capítulo de nuestra historia. Se trata de dar inicio a una fase de transición que contribuya a una mayor integración de nuestros territorios, una mayor inclusión social -en especial de quienes han vivido al margen del desarrollo y han padecido el conflicto- y a fortalecer nuestra democracia para que se despliegue en todo el territorio nacional y asegure que los conflictos sociales se tramiten por las vías institucionales, con plenas garantías para quienes participen en política.

Se trata de construir una paz estable y duradera, con la participación de todos los colombianos y colombianas. Con ese propósito, el de poner fin de una vez y para siempre a los ciclos históricos de violencia y sentar las bases de la paz, acordamos los puntos de la Agenda del Acuerdo General de agosto de 2012, que desarrolla el presente Acuerdo.

El Acuerdo está compuesto de una serie de acuerdos, que sin embargo constituyen un todo indisoluble, porque están permeados por un mismo enfoque de derechos, para que las medidas aquí acordadas contribuyan a la materialización de los derechos constitucionales de los colombianos; por un mismo enfoque diferencial y de género, para asegurar que la implementación se haga teniendo en cuenta la diversidad de género, étnica y cultural, y que se adopten medidas para las poblaciones y los colectivos más humildes y más vulnerables, en especial los niños y las niñas, las mujeres, las personas en condición de discapacidad y las víctimas; y en especial por un mismo enfoque territorial.

El enfoque territorial del Acuerdo supone reconocer y tener en cuenta las necesidades, características y particularidades económicas, culturales y sociales de los territorios y las comunidades, garantizando la sostenibilidad socio-ambiental; y procurar implementar las diferentes medidas de manera integral y coordinada, con la participación activa de la ciudadanía. La implementación se hará desde las regiones y territorios y con la participación de las autoridades territoriales y los diferentes sectores de la sociedad.

La participación ciudadana es el fundamento de todos los acuerdos que constituyen el Acuerdo Final. Participación en general de la sociedad en la construcción de la paz y participación en particular en la planeación, la ejecución y el seguimiento a los planes y programas en los territorios, que es además una garantía de transparencia.

Además, la participación y el diálogo entre los diferentes sectores de la sociedad contribuyen a la construcción de confianza y a la promoción de una cultura de tolerancia, respeto y convivencia en general, que es un objetivo de todos los acuerdos. Décadas de conflicto han abierto brechas de desconfianza al interior de la sociedad, en especial en los territorios más afectados por el conflicto. Para romper esas barreras se requiere abrir espacios para la participación ciudadana más variada y espacios que promuevan el reconocimiento de las víctimas, el reconocimiento y establecimiento de responsabilidades, y en general, el reconocimiento por parte de toda la sociedad de lo ocurrido y de la necesidad de aprovechar la oportunidad de la paz.

Por lo anterior, el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, con el ánimo de consolidar aún más las bases sobre las que edificará la paz y la reconciliación nacional, una vez realizado el plebiscito, convocarán a todos los partidos, movimientos políticos y sociales, y a todas las fuerzas vivas del país a concertar un gran ACUERDO POLÍTICO NACIONAL encaminado a definir las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia política y social.

El Acuerdo Final contiene los siguientes puntos, con sus correspondientes acuerdos, que pretenden contribuir a las transformaciones necesarias para sentar las bases de una paz estable y duradera.

El Punto 1 contiene el acuerdo “Reforma Rural Integral”, que contribuirá a la transformación estructural del campo, cerrando las brechas entre el campo y la ciudad y creando condiciones de bienestar y buen vivir para la población rural. La “Reforma Rural Integral” debe integrar las regiones, contribuir a erradicar la pobreza, promover la igualdad y asegurar el pleno disfrute de los derechos de la ciudadanía.

El Punto 2 contiene el acuerdo “Participación política: Apertura democrática para construir la paz”. La construcción y consolidación de la paz, en el marco del fin del conflicto, requiere de una ampliación democrática que permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario político para enriquecer el debate y la deliberación alrededor de los grandes problemas nacionales y, de esa manera, fortalecer el pluralismo y por tanto la representación de las diferentes visiones e intereses de la sociedad, con las debidas garantías para la participación y la inclusión política.

En especial, la implementación del Acuerdo Final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia en cuanto implicará la dejación de las armas y la proscripción de la violencia como método de acción política para todas y todos los colombianos a fin de transitar a un escenario en el que impere la democracia, con garantías plenas para quienes participen en política, y de esa manera abrir nuevos espacios para la participación.

El Punto 3 contiene el acuerdo “Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas”, que tiene como objetivo la terminación definitiva de las acciones ofensivas entre la Fuerza Pública y las FARC-EP y en general de las hostilidades y de cualquier acción prevista en las reglas que rigen el Cese, incluyendo la afectación a la población, y de esa manera crear las condiciones para el inicio de la implementación del Acuerdo Final y la dejación de las armas y preparar la institucionalidad y al país para la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil.

Contiene también el acuerdo “Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil –en lo económico, lo social y lo político- de acuerdo con sus intereses”. Sentar las bases para la construcción de una paz estable y duradera requiere de la reincorporación efectiva de las FARC-EP a la vida social, económica y política del país. La reincorporación ratifica el compromiso de las FARC-EP de cerrar el capítulo del conflicto interno, convertirse en actor válido dentro de la democracia y contribuir decididamente a la consolidación de la convivencia pacífica, a la no repetición y a transformar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio.

El Punto 3 también incluye el acuerdo sobre “Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores y defensoras de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz”. Para cumplir con este fin, el acuerdo incluye medidas como el Pacto Político Nacional; la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad; la Unidad Especial de Investigación; el Cuerpo Élite en la Policía Nacional; el Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política; el Programa Integral de Seguridad y Protección para las Comunidades y Organizaciones en los Territorios; y las Medidas de Prevención y Lucha contra la Corrupción.

El Punto 4 contiene el acuerdo “Solución al Problema de las Drogas Ilícitas”. Para construir la paz es necesario encontrar una solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, incluyendo los cultivos de uso ilícito y la producción y comercialización de drogas ilícitas. Para lo cual se promueve una nueva visión que dé un tratamiento distinto y diferenciado al fenómeno del consumo, al problema de los cultivos de uso ilícito, y a la criminalidad organizada asociada al narcotráfico, asegurando un enfoque general de derechos humanos y salud pública, diferenciado y de género.

El Punto 5 contiene el acuerdo “Víctimas”. Desde el Encuentro Exploratorio de 2012, acordamos que el resarcimiento de las víctimas debería estar en el centro de cualquier acuerdo. El acuerdo crea el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, que contribuye a la lucha contra la impunidad combinando mecanismos judiciales que permiten la investigación y sanción de las graves violaciones a los derechos humanos y las graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario, con mecanismos extrajudiciales complementarios que contribuyan al esclarecimiento de la verdad de lo ocurrido, la búsqueda de los seres queridos desaparecidos y la reparación del daño causado a personas, a colectivos y a territorios enteros.

El Sistema Integral está compuesto por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición; la Unidad Especial para la Búsqueda de Personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado; la Jurisdicción Especial para la Paz; las Medidas de reparación integral para la construcción de la paz; y las Garantías de No Repetición.

El Punto 6 contiene el acuerdo “Mecanismos de implementación y verificación” en el que se crea una “Comisión de implementación, seguimiento y verificación del Acuerdo Final de Paz y de resolución de diferencias”, integrada por representantes del Gobierno Nacional y de las FARC-EP con el fin, entre otros, de hacer seguimiento a los componentes del Acuerdo y verificar su cumplimiento, servir de instancia para la resolución de diferencias, y el impulso y seguimiento a la implementación legislativa.

Adicionalmente crea un mecanismo de acompañamiento para que la comunidad internacional contribuya de distintas maneras a garantizar la implementación del Acuerdo Final, y en materia de verificación se pone en marcha un modelo con un componente internacional integrado por los países que durante el proceso han tenido el papel de garantes y acompañantes y dos vocerías internacionales, todo ello soportado en la capacidad técnica del Proyecto del Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz de la Universidad de Notre Dame de los Estados Unidos.

Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP reiteramos nuestro profundo agradecimiento a todas las víctimas, las organizaciones sociales y de Derechos Humanos, las comunidades incluyendo los grupos étnicos, a las organizaciones de mujeres, a los campesinos y campesinas, a los jóvenes, la academia, los empresarios, la Iglesia y comunidades de fe, y en general a los ciudadanos y ciudadanas que participaron activamente y que a través de sus propuestas contribuyeron al Acuerdo Final. Con su participación lograremos la construcción de una paz estable y duradera.

CUBADEBATE: http://www.cubadebate.cu/especiales/2016/08/24/texto-del-comunicado-con-la-agenda-del-acuerdo-general-para-la-terminacion-del-conflicto-y-la-construccion-de-una-paz-estable-y-duradera/#.V8EUHU36tjo

Acuerdo_final_FARC_EP_y_Gobierno


Walter Trujillo Moreno en Poemas del Alma

Presentado por Poemas del Alma

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